divendres, 16 de maig del 2014

Antonio Machado (y II)


Segunda semana con Don Antonio Machado. Vamos a disfrutarla !!!

En su evolución poética podemos observar tres aspectos importantes: el acusado entorno intelectual de sus primeros años, reflejado por la figura de su padre que era un estudioso de las tradición y el folclore andalúz y, más adelante, la influencia de la Institución Libre de Enseñanza; la trascendencia en su persona de sus lecturas de tipo filosófico como Unamuno, entre otros; y su visión de la España en que vivió. Por otra parte, Ruben Darío siempre fue una referencia constante en su literatura.


Los temas que refiere Machado en su poesía son el paso del tiempo; la poesia como un arte temporal y efímero; el agua como símbolo de la vida (y del fluir con ella) y de los sentimientos; la tarde que significa la melancolía y la vejez interior a nivel espiritual; los caminos como desconsuelo (no hay una meta fijada) y lo que uno va dejando atrás y ya no puede recuperar; los elementos de la Naturaleza como los árboles, el río, el atardecer, etc. que son sus estados del alma, transfigurados. También nos habla de la religiosidad popular, del amor, la muerte, Dios, Jesucristo, el paso del tiempo (el reloj que marca el tiempo real), el recuerdo y los sueños sobre la propia vida en la búsqueda de uno mismo y España y sus campos, sus tierras. Y, por último, en muchos poemas, nos relata su propia vida. Su poesía es un diario honesto de su existencia y reflejo de su ser interno.


Sin duda es un poeta complejo y digno de estudiarlo en profundidad.


Besotes ;-)



He andado muchos caminos
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.


RECUERDO INFANTIL

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lecciòn:
mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millòn.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.


El crimen fue en Granada: a Federico García Lorca
1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
?sangre en la frente y plomo en las entrañas?
... Que fue en Granada el crimen
sabed ?¡pobre Granada!?, en su Granada.

2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
?Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque? yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

3.

Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


Caminante no hay camino
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


Elegía de un madrigal
Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,
¡oh tarde como tantas!, el alma mía era,
bajo el azul monótono, un ancho y terso río
que ni tenía un pobre juncal en su ribera.
¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia
que borra el misterioso azogue del cristal!
¡Oh el alma sin amores que el Universo copia
con un irremediable bostezo universal!


Quiso el poeta recordar a solas,
las ondas bien amadas, la luz de los cabellos
que él llamaba en sus rimas rubias olas.
Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos...
Y un día ?como tantos?, al aspirar un día
aromas de una rosa que en el rosal se abría,
brotó como una llama la luz de los cabellos
que él en sus madrigales llamaba rubias olas,
brotó, porque un aroma igual tuvieron ellos...
Y se alejó en silencio para llorar a solas.


Al maestro Ruben Darío
Este noble poeta, que ha escuchado
los ecos de la tarde y los violines
del otoño en Verlaine, y que ha cortado
las rosas de Ronsard en los jardines
de Francia, hoy, peregrino
de un Ultramar de Sol, nos trae el oro
de su verbo divino.
¡Salterios del loor vibran en coro!
La nave bien guarnida,
con fuerte casco y acerada prora,
de viento y luz la blanca vela henchida
surca, pronta a arribar, la mar sonora.
Y yo le grito: ¡Salve! a la bandera
flamígera que tiene
esta hermosa galera,
que de una nueva España a España viene.




dimecres, 14 de maig del 2014

A orillas del Mediterráneo (III)

A orillas del Mediterráneo han llegado tres estupendas novelas, a cuál mejor, y he decidido compartirlo inmediatamente con vosotros.

Planeta me ha enviado dos libros estupendos:  "La sonata del silencio" de Paloma Sánchez-Garnica y "Regreso a tu piel" de Luz Gabás. El nuevo libro de Sánchez-Garnica me ha venido como agua de Mayo, nunca mejor dicho, no? Su anterior novela, "Las tres heridas" me pareció impresionante. La historia,entre la actualidad y la guerra civil, los personajes, la manera de relatar, la estructura argumental y todos los hilos (tantos !!!)  tan bien trenzados, me pareció una "delicatessen", uno de esos libros tan bien escritos y veraces que no abundan. Y ahora, Paloma nos lleva al Madrid de la postguerra, esa época gris, pobre y triste con un amistad entre hombres de por medio, con sus matices de luz y sombra. Ay, que no veo el momento de empezarla !!!




"Una conmovedora historia de amor, amistad y traición.


Marta Ribas tenía un futuro prometedor cuando conoció a Antonio, pero una lealtad mal entendida trastocará sus vidas. Cuando Antonio cae enfermo, Marta se ve obligada a ponerse a trabajar, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación del esposo, humillado en su hombría. Pero a Marta se le presenta una inesperada oportunidad que le permitirá salvar su propia supervivencia y la de su hija, y encontrar, por fin, su lugar en el mundo.




"La sonata del silencio" es una novela de pasión, celos y sueños anhelados. Es la historia de una España de posguerra, de castañeras y carboneros, de cócteles en Chicote y de medias de nailon de estraperlo. Es un edificio cualquiera donde la riqueza y la pobreza, el triunfo y el fracaso solo están separados por un tabique."


Os gustaría leerla? Estamos organizando una lectura conjunta pero todavía no tenemos una fecha concreta aunque sí será cercana...Venga, venga, animáros !!! Si quieres saber la fecha concreta nos encontrarás en Twitter hablando sobre ello con el hashtag #leemosjuntos o #leoycomparto.


La otra novela nueva es "Regreso a tu piel" de Luz Gabás. No he leído su primer libro. Por lo tanto, no tengo una impresión personal de su estilo de narrar. Sí sé de las buenas críticas que ha recibido, desde luego. En esta nueva novela, el contexto me parecía muy atrayente y me he dejado seducir. Sabed que, con Lakyla empezamos a leer a partir del próximo lunes, día 19 de Mayo. Lo hemos organizado hace un par de días, de manera espontánea, pero a mi me hace ilusión. Me consta que ella volará como los pájaros mientras yo seré la tortuga habitual pero las lecturas conjuntas siempre son divertidas y muy enriquecedoras. Si deséas unirte, nos vemos en Twitter con el hashtag #leemosjuntos o #regresoatupiel.





"Debían amarse. Ambos sentían que tenían que recuperar el tiempo perdido.


Brianda de Lubich, única heredera del señor más importante del condado de Orrun, ve como el mundo a su alrededor se desmorona tras la muerte de su progenitor. En una tierra convulsionada por las guerras, en la que ella y otras veintitrés mujeres serán acusadas de brujería, solo podrá aferrarse a un hombre: aquel a quien juró amar más allá de la muerte.


El desenlace de esta historia de amor inquebrantable llegará siglos después, cuando una joven ingeniera comience a recuperar fragmentos de un mundo pretérito y a sentir un amor irracional hacia un extranjero llegado a un recóndito lugar de las montañas para reconstruir la mansión familiar heredada de sus ancestros.Los impenetrables paisajes que separan la Francia y la España del siglo XVI albergan una historia única de lucha, amor y justicia."





Y finalmente el tercer paquete contenía "Amor contra Roma" de Víctor Amela, de Ediciones B. La novela histórica me pierde y en este caso viajamos  a la Roma del tiempo de César Augusto de la mano de un periodista muy veterano que ha hecho de su espacio "La contra" en La Vanguardia, un clásico. Amela nos cuenta la revolución amorosa que supuso la atrevida poesía de Ovidio y que hizo que Augusto temiera por su poder. Los patricios jóvenes se lanzan a una vida de lujuria y hedonismo, entre ellos la propia hija del emperador, y la reacción de éste no se hace esperar. Lo leeré en catalán pero os dejo la sinopsis en español para que degustéis el argumento que es muy apetitoso.




"ROMA, SIGLO I A.C.: Un joven íbero se implica en la revolución amatoria del poeta Ovidio contra las leyes del omnipotente César Augusto...


¡¡UN VIAJE A LOS ALBORES DEL AMOR Y DEL PODER EN OCCIDENTE!!


LA ÉPOCA HISTÓRICA:


Los treinta años que discurren entre el 12 a.C. (César Augusto se convierte en “Pontifex Maximus”, máxima autoridad de la religión romana) y el 18 d.C. (el poeta Ovidio muere en un cruel exilio al que le condenó Augusto diez años antes)... 


LOS HECHOS HISTÓRICOS:



El emperador Augusto, el hombre más poderoso del mundo, se inquieta: los jóvenes herederos de las clases patricias de Roma están entregándose a una vida hedonista, ajena al buen gobierno del Imperio. Para frenar lo que considera degradación de la vida pública, Augusto decreta leyes que imponen el matrimonio obligatorio, penalizan la falta de hijos y criminalizan el adulterio, ahora grave delito contra el Estado.  


Pero Julia, la única hija del emperador, se erige en icono de los jóvenes de vida festiva y sensual, inspirados por la poesía erótica del jovial poeta Ovidio, que publica un manual de arte amatoria que revoluciona las relaciones sexuales y rinde culto al orgasmo femenino, por primera vez en la historia. Una revolución sexual vista por César Augusto como la más peligrosa amenaza contra su poder... Su moralismo y entrega al Estado le condenará a destruir a su propia familia, víctima de su ánimo represor: desterrará a su hija Julia a la isla Pandataria, a su nieta Julilla a la isla Tremerius, a su nieto Póstumo a la isla Planasia... Y enviará al cruel exilio más lejano al inmortal poeta Ovidio, bajo confusas acusaciones... 


LA NOVELA AMOR CONTRA ROMA:


La narración recorre tres decenios de la vida de la Roma clásica, desde la llegada a la capital de un provinciano joven íbero de 18 años, Urgídar, hasta su retorno a Hispania, ya con 48 años, tras haber presenciado la eclosión de nuevas relaciones sexuales en la sociedad romana, que derivarán en conjuras filosóficas, mágicas y políticas. 


El joven Urgídar tendrá un hijo (que lo será también de las circunstancias propiciadas por César Augusto), se verá implicado en peligrosas intrigas agitadas por Julio Antonio, Livia, Tiberio y Augusto, será testigo de primera fila del fallecimiento del emperador -el próximo 19 de agosto se cumplen 2.000 de la muerte de Augusto- y colaborará en la inmortalidad de la obra del poeta Ovidio. 


LOS TREINTA AÑOS QUE MODELARON LAS RELACIONES SEXUALES EN LA PAREJA OCCIDENTAL: 



Año 12 a.C.: un joven íbero de Lésera, al sur del río Ebro, llega a Roma para formarse como orador y poeta. Se llama Urgídar, y acompaña a Ovidio en la creación de su “Ars Amatoria”, libro que altera las relaciones de pareja y desafía las leyes de Augusto.



Año 2 a.C.: La ambición de Augusto, los venenos de Livia, las orgías de Julia, la paciencia de Tiberio y los juegos de Ovidio -inculpado como doctor adulteriiurden una trama histórica de la que brotó la pareja occidental, fundada en el descubrimiento del orgasmo femenino.  


Año 8 d.C.: Una peripecia iniciática entre poetas y espías, orgías y venenos, fiestas y atentados, termas, circos, lupanares, mercados, jardines y palacios, navegaciones y exilios, rituales mágicos... y una peligrosa conspiración para suceder al emperador de Roma.  


Año 18 d.C.: Esta documentada novela revela cómo la poesía erótica de Ovidio hizo tambalear la Roma de Augusto –¡el 19 de agosto se cumplen 2.000 años de su muerte, la del hombre más poderoso de la historia!– y desvela el enigma del exilio y oscuro fallecimiento del poeta más influyente de la historia."


No me podéis negar que los tres ejemplares son tres historias interesantísimas, de aquellas que saboréas pero que, al mismo tiempo, quieres devorar.


Y estos son los relatos que me ha regalado el mar, entre las brisas de la primavera y un sol imponente que brilla ya con fuerza en este Mayo tan agradable a orillas del Mediterráneo. Os atraen ? Habéis leído alguno de ellos o pensáis hacerlo en un futuro? 


Muchos besos ;-)




dimarts, 13 de maig del 2014

Fragmento #40


—Estoy aquí —oyó que decía alguien con suavidad, mientras la acariciaba—. Ya ha pasado.
Brianda abrió los ojos lentamente. Había pasado, pero ella sabía que sus pesadillas volverían. ¿Qué demonios le estaba sucediendo? En los últimos meses, la frecuencia de esas peleas con las sombras nocturnas había aumentado considerablemente.
Y esas escenas siempre terminaban en llanto. Parpadeó varias veces para acostumbrar la vista a la luz y despejar las lágrimas. Enseguida comenzó a ser consciente de suentorno, pero se mantuvo aferrada en ademán de silenciosa súplica a los brazos que la rodeaban. El corazón le latía tan deprisa que le dolía el pecho y sentía el cuerpo pegajoso por el sudor.
—Esteban... —Su voz sonó ronca. Quiso añadir algo más, pero no supo qué decirle. Nadie, ni siquiera él, podría ayudarle, porque no sabía a qué temer.
—Tranquila, cariño... —Esteban esperó en silencio unos segundos a que la mirada ausente de ella desapareciera del todo y regresara la expresión conocida. Entonces se incorporó, apoyó la espalda contra el cabecero y la atrajo hacia su pecho—. ¿Estás mejor?
Brianda asintió, acompañando el gesto con una leve sonrisa con la que pretendía tranquilizar a Esteban, pero se sentía inquieta. Reconocía que él estaba teniendo con ella mucha paciencia; tal vez demasiada. En todo ese tiempo no había mostrado ningún indicio de rechazo o hartazgo. Ni siquiera había exteriorizado una simple recriminación. Se preguntó si ella actuaría con tanta tranquilidad si fuera al revés;si Esteban la despertara a cualquier hora hecho un manojo de nervios.
Se incorporó y se sentó al borde de la cama. Le dolía la cabeza. El dolor de cabeza se estaba convirtiendo en una constante en su vida.
—No sé qué me pasa... —dijo en un susurro. No podía descansar ni de día ni de noche. Se llevó una mano a la garganta. La sentía áspera, como su espíritu.
—Seguro que es por la reunión de hoy. —Esteban le dio unos golpecitos en la mano—. En unas horas habrá terminado. —Miró el despertador. Eran las siete—. Yo me levanto ya. Me espera un día duro.
Caminó hacia el cuarto de baño. Brianda se giró, acomodó un cojín sobre la almohada y volvió a recostarse. En su cabeza todavía resonaba una incompleta expresión en latín cuyo significado no comprendía. Cerró los ojos y visualizó imágenes y sensaciones sueltas, una mujer, un caballo, agua, algo viscoso entre los dedos... No tuvo que esforzarse mucho en recordarlas porque eran las mismas de otras veces. Sabía que era difícil que un sueño se repitiera con frecuencia. A ella no le había sucedido nunca hasta hacía un par de meses. Había intentado encontrar una explicación lógica, pero no era una experta en psicoanálisis. Tal vez su mente la estuviera advirtiendo de algo, pero ella no tenía ni idea ni de qué ni de por qué. Por más vueltas que le había dado al tema, había terminado por admitir que su única preocupación provenía del trabajo, el cual se estaba resintiendo por culpa de la falta de sueño. Todo lo demás estaba en orden.
—Perfecta para un abogado cuarentón... —comentó ella obligándose a sonreír.
—¡Oye! ¡Todavía me falta un poco para eso! —Cogió los zapatos fingiendo sentirse ofendido—. ¡Y tú vas detrás! —Se sentó a los pies de la cama para calzarse y al cabo de unos segundos preguntó, recuperando el tono cariñoso—: ¿Estás preparada para el gran día?
Brianda asintió sin mucho entusiasmo. Después de semanas de intenso trabajo, en unas horas estaría explicando el nuevo proyecto ante la comisión gestora del hospital. Había mucho dinero en juego. Si convencía a los miembros, su empresa conseguiría un suculento contrato y ella, tal vez, un ascenso. Sin embargo, a pesar de su experiencia, se sentía nerviosa. Ese día más que nunca todo tenía que ir bien. Esteban no lo sabía, no se había atrevido a contárselo, pero otro desliz como el de la semana anterior, y su reputación en la empresa caería en picado.
Esteban la observó unos instantes y ella reconoció en su mirada lo que tantas veces él le había repetido. Le encantaba la expresión despistada de Brianda cuando se despertaba. A él no le costaba nada madrugar, pero para ella cadamañana suponía una pelea contra el sueño. Su expresión adormilada, las mejillas sonrosadas y la media melena oscura despeinada le daban un aire de cautivador desaliño. Se preguntó si se percataría ahora del velo de preocupación que seguramente empañaba sus ojos oscuros.


dilluns, 12 de maig del 2014

Reseña de "El amor imperfecto" de Sara Rattaro

Escogí este libro para leer porque vi en Twitter que una compañera bloguera, Cartafol, lo acababa de recibir y parecía tan entusiasmada que no me pude resistir. El argumento me atraía y la portada me pareció preciosa. No conocía a la autora en absoluto. Y reconozco que me gusta mucho iniciar una lectura partiendo de cero, sin influencias, aunque la mayoría de las veces es casi imposible porque la información en nuestros días fluye con tanta rapidez y por tantos canales que ni viviendo en lo alto de una montaña puedes mantenerte ajena a lo que ocurre. El resultado ha sido maravilloso. He descubierto una mujer con mucho talento contándonos una historia pausible que te hace reflexionar y preguntarte muchas cosas sobre el amor, sobre la pareja, sobre los hijos y sobre las decisiones que tomamos a cada instante, en nuestra vida cotidiana. Me quedé con ganas de más, mucho más, aunque la novela es perfecta tal y como es, sin una palabra de más ni una de menos. Así que Rattaro ha pasado a engrosar mi lista de autores favoritos, sin duda alguna.




Sara Rattaro




Sara Rattaro, bióloga, periodista y escritora italiana, nació en Génova en 1975. Licenciada en Biología y Ciencias de la Información, estudió el máster de Comunicación de la Ciencia Rasoio di Occam, en Turín, antes de empezar a trabajar como asesora farmacéutica. Desde siempre ha cultivado su pasión por la escritura. Es conocida por sus novelas cargadas de sentimientos, de gran éxito de crítica y público. Sus historias se inspiran en sucesos de personas que conoce. "Si escucharas mi corazón" ("Un uso qualunque di te", 2012) fue su primera novela publicada en castellano.


http://sararattaro.it/

https://www.facebook.com/sara.rattaro.1

https://twitter.com/SaraRattaro


Sinopsis




PARA SER EXTRAORDINARIO,
NO ES NECESARIO NACER PERFECTO.


El amor, dicen, no se termina: sólo cambia de sitio. En esta historia moderna, Sara Rattaro se sumerge en el corazón de una familia. Una pareja formada por Alberto y Sandra, y por sus dos hijos: Matteo, un niño muy sensible que padece sordera, y Alice, que descubre, en el inicio de la adolescencia, que el amor entre sus padres no es, en realidad, tan idílico como ella siempre lo había imaginado.


Una historia que habla sobre todos nosotros; de la fragilidad de un amor tan grande como imperfecto. Una novela sobre un niño valiente, una joven con los pies en la tierra, un padre asustado y una madre que no ha olvidado lo que significa ser mujer. Un momento indescifrable de la vida en que el amor, la culpa y el perdón se funden en un solo y único instante.


Datos técnicos:


Título: El amor imperfecto
Título original: Non volare via
Autor: Sara Rattaro
Traductor: Elena del Amo de la Iglesia
Colección: Nefelibata
Editorial: Duomo Ediciones
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 302
Fecha de Publicación: 02/2014
ISBN: 9788415355848
Precio: 16.80€


Opinión personal


"El amor imperfecto" es una novela que examina cuidadosamente los sentimientos, las emociones y sobre todo, el amor. Todo ello de una manera exquisita sin caer en el falso romanticismo ni en tópicos trillados.




Partiendo de la figura de un núcleo familiar compuesto por Alberto y Sandra y sus dos hijos, Matteo (quién padece de hipoacusia bilateral grave, un tipo de sordera, desde pequeño) y Alice (la hermana mayor, una chica seria, responsable y ángel de la guardia de su hermano), Rattaro nos dibuja los lazos amorosos que se tejen entre sus miembros. La autora nos destaca cómo cada uno de ellos percibe la vida y qué papel juega en relación a sus allegados en el día a día corriente.




La llegada al mundo de Matteo, con su discapacidad física, reordena las prioridades familiares. Sandra deja su trabajo de lado, en una editorial, para volcarse en él y, además, se erige en el pilar familiar; Alberto vive por y para su familia y Alice se convierte en una niña atenta a las necesidades de su hermano pequeño. Cuando conocemos a todos ellos, parece que la estructura familiar es sólida. Sin embargo, Camille, el gran amor de juventud de Alberto, entra inesperadamente en su vida y hace tambalear el amor que los une. Alice descubre a su padre besándose con una extraña y desaparece. La subsiguiente búsqueda por parte de sus padres representa el arranque de la novela que aprovecha la escritora para invitarnos a reflexionar sobre los sentimientos y las lealtades que profesamos. ¿Es, quizás, el primer amor, el verdadero? ¿Puede ese amor permanecer intacto a pesar del paso del tiempo? ¿Nuestra pareja es necesariamente el amor de nuestra vida? ¿Qué sacrificios estamos dispuestos a hacer en nombre de la familia? Y como éstas, muchas preguntas, más simples y más complejas van desgranándose a lo largo del libro. Las personas somos prismas y el amor puede mostrar muchas caras distintas. Quién conoce la complejidad de los sentimientos del ser humano?




Sara Rattaro ha divido el libro en cuatro partes que llevan como título el nombre del narrador y debajo una frase alegórica relacionada con el ajedrez, que es el juego preferido de Alice y Matteo. La primera de ellas está contada por Alice. Nos narra el nacimiento de su hermano y el descubrimiento de su sordera. Se nos plantean los problemas reales que pueden sucederse al descubrir una enfermedad de este tipo y cómo afectan a los padres, a los propios niños afectados, a los hermanos. La segunda parte está narrada por Alberto en primera persona quién acaba siendo la figura central de la historia. Se halla subdividida en siete partes llamadas las "Siete Reglas". Sabremos de su vida, de su juventud, del loco enamoramiento con Camilla que no logra jamás olvidar, de su separación, de su compromiso con Sandra, la decisión de formar una familia...hasta reecontrarse con Camilla. La autora nos hace reflexionar lo complejo que es todo ello, de los encuentros y desencuentros con uno mismo y con los demás. Matteo nos narra la tercera parte y Sandra, la cuarta.




El reencuentro de Alberto con Camilla es una huida hacia adelante de este padre de familia. Supone volver a vivir el amor intenso de la juventud (ese gran amor que jamás ha podido olvidar) y distanciarse de los problemas cotidianos que, con la sordera de Matteo, deben ser afrontados de diferente manera en su hogar. Significa tomar un poco de aire y respirar. El amor no es perfecto ni lineal ni constante. Y así es como lo observamos en la complejidad de sentimientos que dividen a Alberto en este momento crucial de su vida. Sus lealtades se dividen: su antiguo amor, su familia, Sandra...¿A qué renunciar? ¿Quién es su verdadero amor? Será capaz de abandonar a su familia y empezar una nueva existencia con Camilla o, por el contrario, renunciará a ella y permanecerá junto a sus seres queridos como marido y padre que es? En todo caso, es cierto que con la manera tan cercana que tiene la escritora de explicarte las emociones, comprendes la infidelidad de Alberto aunque no la justifiques. Al fin y al cabo, no somos perfectos y el corazón es traidor. Y por encima de todo, la vida es dura y se impone a nuestros deseos.




Rattaro nos transmite lo difícil que es conservar el amor, alimentarlo, avivarlo y mantenerlo fuerte mediante nuestras decisiones, para que, ocurra lo que ocurra, sea capaz de atravesar cualquier crisis que se presente. Sandra y Alberto son una pareja que tiene que asumir la discapacidad de su hijo y ello los ha minado a nivel emocional porque se han centrado en intentar que todos llevasen una vida lo más normal posible dentro de las circunstancias. Su amor de pareja ha quedado en un segundísmo plano para dar prioridad al núcleo familiar que actúa de manera coordinada. Todo ello, evidentemente, ha supuesto renunciar a muchas cosas, adaptarse a otras y un gran sacrificio. En la novela vemos como un problema físico de un hijo cambia las circunstancias de las personas que le rodean y reparte responsabilidades y tareas.




"El amor imperfecto" está escrito con una prosa ágil, agradable, intensa. Nos habla del amor de pareja, del amor de padre/madre , del amor de hermano, del amor de amante, de la fragilidad del amor, de su intensidad, de su pureza, de su altruismo, del amor en la adolescencia, del amor en la madurez, del amor en todas sus facetas y en todas sus vertientes. Leemos el libro con fluidez y, ¿por que no decirlo?, con cierta avidez. Es un relato intimista que llega sin problemas al lector y escrito de una manera intensa, con fuerza. La autora nos habla de la vida, una vida cercana y verosímil, que está bien perfilada, de situaciones que conocemos, que hemos vivido...Toda la historia nos es conocida. Puede reflejar nuestra existencia o la de nuestra mejor amiga o la del vecino. Gente corriente, vidas corrientes que esconden grandes dilemas, relaciones complicadas, amores imperfectos.




Conclusión final



Sin duda alguna para mi es una obra revelación y el libro que más gratamente me ha sorprendido este año. Sara Rattaro ha conseguido una novela veraz, rebosante de emociones y que invita a la reflexión sobre la conducta humana sin caer en juicios morales. Es una gran observadora del ser humano y lo refleja en su novela al igual que trasmite lo complejo que es el amor en todas sus vertientes. Consigue interesarte en sus personajes y sumergirte en la historia con mucha facilidad. Crea, finalmente, un libro muy hermoso que deja poso y que invita a meditar sobre la naturaleza de las personas. Y quiero destacar que todo el relato esá salpicado de frases bellas, cargadas de significado y algunas, sin duda, inolvidables.




La delicada, precisa y conmovedora manera de expresarse de esta autora es capaz, con mucho talento, de arrancar el libro relatándonos una crisis familiar y diseccionar los vínculos entre sus miembros a la par que acabarlo con un esperanzada mirada hacia la fuerza del amor, de la importancia del respeto, la posibilidad de la redención y la vehemencia de los lazos que nos unen.




Un libro maravilloso, un tesoro escondido, un pequeño gran descubrimiento que ofrece la posibilidad de aprender y crecer interiomente. Y, por supuesto, una autora a la que voy a seguir muy de cerca porque, personalmente, creo que Rattaro solo nos ha mostrado una muy pequeña parte de su don para contarnos historias.








dimarts, 6 de maig del 2014

Fragmento #39


Hay noches que perduran en la retina para siempre. Marcadas a fuego bajo la piel, noches imposibles de olvidar. Son, a lo largo de la vida, noches de euforia o de tristeza extrema, de sensaciones que flotan por encima de la vulgaridad y de los sinsabores de lo cotidiano. De todas aquellas, de la que Leonardo Soto tenía primer recuerdo era la noche en la que España cambió otra vez. Tenía aún seis años, a punto de cumplir siete. Era un niño feliz, ajeno a las desgracias del mundo y atento a las sonrisas y al cariño recibido; como todos los niños.
Recuerda que el frío de Madrid empezaba a asomar ya, a hacer presencia el inicio del invierno después de un verano cálido. Todo el mundo estaba nervioso por aquellos días: su padre tenía un estado de ánimo que era como un péndulo entre el enfado y el abrazo, algo que el niño no entendía entonces y que tardó en comprender más de dos décadas; su madre suspiraba en exceso; y ambos le mandaban callar siempre que en Televisión Española daban las noticias, atentos a cada palabra que decía el presentador, acercándose su madre las uñas a la boca, sin llegar a morderlas, en un gesto de expectación constante. Era por «el cambio». Corría a una velocidad vertiginosa el año 1982. Madrid era entonces una ciudad de colores rojos eléctricos, verdes y rosas demasiado escandalosos; también de olores a tabaco. La ciudad estaba abrigada por chupas de cuero que ocultaban un pasado de miedos demasiado presentes y que se esforzaba, sobre todo, por aparentar el desenfreno y la esperanza. Se esforzaba por ser como el resto de las capitales europeas, como París, como Londres… pero con el calor de la sangre española corriendo por las entrañas.
Recuerda que ese veintiocho de octubre de 1982 no fue al colegio. Aunque era jueves, le vistieron de domingo con aquel pantalón verde que tanto odiaba, una camisa blanca de manga corta y una chaqueta marrón, que desoía el sentido común de la moda.
El día pasó rápidamente entre las idas y venidas de los adultos, pero aquella noche sus padres se abrazaron fuerte, tanto, que el
padre levantó a la mujer del suelo y ella lloró de alegría.
—¡Hemos ganado, Sole! ¡Hemos ganado!
El niño no sabía qué, pero ganar era positivo; así que también saltó y gritó de alegría. Y era cierto que habían (habíamos) ganado, que España consolidaría esa democracia nueva que nació a la vez que Leonardo, que tan sólo un año antes a ese 1982 se había visto amenazada en un día de febrero en que su madre también lloró,pero esta vez sin sonrisas y, abrazándole fuerte, le dijo que no pasaba nada, que no podrían destruir en un sólo día todo lo que se llevaba más de un lustro construyendo. «Y menos una panda de insensatos, que tienen la cabeza hueca y que, por llevar pistola, se creen superiores». Nada ocurrió ese día de 1981, o al menos no demasiado y todos bañaron en halagos a su majestad el rey. El rey, sin embargo, no pintaba nada aquel veintiocho de octubre.


divendres, 2 de maig del 2014

Antonio Machado (I)


Antonio Cipriano José María Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875 - Colliure, Francia, 22 de febrero de 1939). Poeta, dramaturgo y narrador español, fue el poeta más joven y más carismático de la Generación del 98.


La obra de este gran poeta evolucionó de un modernismo inicial (con una discreta rebeldía, un toque narcicista, un corte aristocrático y una renovación estética del uso del lenguaje y también de la métrica) a una obra más intimista y romántica (llena de simbolismos) y acabó derivando en una pluma madura comprometida con el ser humano y asimismo, una visión casi taoísta de la vida (buscando la verdadera esencia de la existencia, es decir el orden primero y fundamental del Universo que en sí no puede ser nombrado pero que se manifiesta en muchos aspectos que sí pueden serlo).


Antonio Machado, como dijo Gerardo Diego "hablaba en verso y vivía en poesía". Muy comprometido con los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, murió en el más triste exilio en Colliure a dónde llegó con su familia, huyendo de las tropas nacionales que ya se encontraban a las puertas de la ciudad de Barcelona.


En 1913, Don Antonio dejo escritas estas líneas que nos reflejan su perfil humano:

"Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible."






Anoche cuando dormía
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.


A un naranjo y a un limonero
Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!
Medrosas tiritan tus hojas menguadas.
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte
con tus naranjitas secas y arrugadas!.

Pobre limonero de fruto amarillo
cual pomo pulido de pálida cera,
¡qué pena mirarte, mísero arbolillo
criado en mezquino tonel de madera!

De los claros bosques de la Andalucía,
¿quién os trajo a esta castellana tierra
que barren los vientos de la adusta sierra,
hijos de los campos de la tierra mía?

¡Gloria de los huertos, árbol limonero,
que enciendes los frutos de pálido oro,
y alumbras del negro cipresal austero
las quietas plegarias erguidas en coro;

y fresco naranjo del patio querido,
del campo risueño y el huerto soñado,
siempre en mi recuerdo maduro o florido
de frondas y aromas y frutos cargado!


Campos de Soria
I

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.

La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar abril está nevada
la espalda del Moncayo;
el caminante lleva en su bufanda
envueltos cuello y boca, y los pastores
pasan cubiertos con sus luengas capas.

II

Las tierras labrantías,
como retazos de estameñas pardas,
el huertecillo, el abejar, los trozos
de verde obscuro en que el merino pasta,
entre plomizos peñascales, siembran
el sueño alegre de infantil Arcadia.

En los chopos lejanos del camino,
parecen humear las yertas ramas
como un glauco vapor ?las nuevas hojas?
y en las quiebras de valles y barrancas
blanquean los zarzales florecidos,
y brotan las violetas perfumadas.

III

Es el campo undulado, y los caminos
ya ocultan los viajeros que cabalgan
en pardos borriquillos,
ya al fondo de la tarde arrebolada
elevan las plebeyas figurillas,
que el lienzo de oro del ocaso manchan.

Mas si trepáis a un cerro y veis el campo
desde los picos donde habita el águila,
son tornasoles de carmín y acero,
llanos plomizos, lomas plateadas,
circuidos por montes de violeta,
con las cumbres de nieve sonrosado.

IV

¡Las figuras del campo sobre el cielo!

Dos lentos bueyes aran
en un alcor, cuando el otoño empieza,
y entre las negras testas doblegadas
bajo el pesado yugo,
pende un cesto de juncos y retama,
que es la cuna de un niño;

y tras la yunta marcha
un hombre que se inclina hacia la tierra,
y una mujer que en las abiertas zanjas
arroja la semilla.

Bajo una nube de carmín y llama,
en el oro fluido y verdinoso
del poniente, las sombras se agigantan.

V

La nieve. En el mesón al campo abierto
se ve el hogar donde la leña humea
y la olla al hervir borbollonea.

El cierzo corre por el campo yerto,
alborotando en blancos torbellinos
la nieve silenciosa.

La nieve sobre el campo y los caminos,
cayendo está como sobre una fosa.

Un viejo acurrucado tiembla y tose
cerca del fuego; su mechón de lana
la vieja hila, y una niña cose
verde ribete a su estameña grana.

Padres los viejos son de un arriero
que caminó sobre la blanca tierra,
y una noche perdió ruta y sendero,
y se enterró en las nieves de la sierra.

En torno al fuego hay un lugar vacío
y en la frente del viejo, de hosco ceño,
como un tachón sombrío
?tal el golpe de un hacha sobre un leño?.

La vieja mira al campo, cual si oyera
pasos sobre la nieve. Nadie pasa.

Desierta la vecina carretera,
desierto el campo en torno de la casa.

La niña piensa que en los verdes prados
ha de correr con otras doncellitas
en los días azules y dorados,
cuando crecen las blancas margaritas.

VI

¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!

¡Muerta ciudad de señores
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!

¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.

VII

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...

VIII

He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria ?barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra?.

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

IX

¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.

Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?

¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!


A Juan Ramón Jiménez
Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera...»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.




Camarón de la Isla canta "La saeta" de Antonio Machado a dúo con Joan Manuel Serrat


Joan Manuel Serrat cantando "La saeta" de Antonio Machado. Teatro Tívoli, 1984.



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